Dra. García Peñalver

‘Realza tu belleza, sin perder tu esencia’

Neuromoduladores

Clásicamente llamado por el nombre comercial del fármaco (Botox), es un tratamiento enfocado a mejorar las arrugas dinámicas del rostro. El fármaco, actúa sobre la unión del nervio al músculo, impidiendo la liberación del neurotransmisor que da la orden de contracción (la acetilcolina). Al impedir esa liberación, el músculo permanece relajado las arrugas de expresión.

El protocolo de aplicación clásico es en el tercio superior (frente, entrecejo y patas de gallo), lugar donde los músculos faciales tienen máxima contracción y se unen entre sí para la mímica facial. Al utilizar la dosis correcta, no se pierde expresión, sino que suaviza las líneas marcadas, genera un sutil levantamiento de la cola de la ceja con el famoso efecto de “apertura de la mirada”, y mejora la calidad de la piel en dicha área.

Doctora Alicia García aplicando neuromoduladores en paciente en clínica estética profesional

No obstante, la aplicación de toxina es más amplia y está indicada cuando otros tratamientos fracasan como en el Bruxismo, Hiperhidrosis (sudoración excesiva de axilas, manos y pies), secuelas de Parálisis Facial, Blefaroespasmo, Inervación aberrante, bandas platismales e incluso sonrisa gingival.

Las dosis empleadas, son seguras en manos expertas, sin riesgo para nuestro organismo y con una mejora franca y significativa tanto a nivel estético como en la calidad de vida de pacientes con algunas de las patologías descritas previamente.

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